miércoles, 14 de enero de 2015

Las encuestas dan ganador al PP

Los barones del PP se sintieron un tanto molestos con Mariano Rajoy, porque el todavía presidente se negó a entrar en detalles sobre las encuestas internas que, según él mismo les aseguró,  colocaban al PP en primer lugar y a PODEMOS en segunda posición. 

<<Este nos quiere engañar para que nadie le discuta repetir como candidato>>, debieron de pensar. Pero no tendrían inquietarse los barones del PP, porque la encuesta que les mencionó su jefe rezuma verdad por los cuatro costados, y si no quiso dar mas detalles es porque a primera vista su elaboración podría dar la impresión un tanto chapucera, sobretodo a los que se  dejan arrastrar por las apariencias.

Lo cierto es que la citada encuesta la llevó a cabo el mismo Rajoy en su propia casa. Según esa encuesta, su mujer, la asistenta y el chófer (estos últimos después de soltar una buena propina) se manifestaron claramente a favor del PP, mientras que sus dos hijos, por hacerle rabiar y en clara venganza por obligarlos a tragarse todos sus mítines, mostraron claras e irresponsables preferencias hacia PODEMOS. Aunque a primera vista, como decimos, puede parecer un desmadre de encuesta, y además muy poco representativa, lo cierto es que (¡mucho cuidado!) es un fiel reflejo de la sociedad española... tal como la ve el PP. 

Por un lado están los fieles, esos que van a seguir votándoles aunque les vean despeñarse por un barranco, de culo y sin frenos, pero que se toman lo de votar al PP como si fuera un mandamiento de la SMI (o mismamente, como la misa de los domingos)

Luego está el pueblo llano. De estos, uno puede esperar cualquier cosa, hasta que podrían votar por unos desharrapados que les prometan el oro y el moro. Pero Rajoy confía plenamente en que unas cuantas dádivas soltadas en año electoral (devolución del 24% de la paga extra birlada a los funcionarios, ampliación de la cobertura a los parados que no cobran un duro, etc, etc...) les dejen contentos y felices y al final voten pensando que mas vale lo malo conocido. 

Luego está la gente informada, los intelectuales y profesionales liberales, que amenazan en las encuestas con irse con otro, mas que nada para vengarse de alguna barrabasada que les hemos podido hacer desde el gobierno, pero que a la hora de la verdad terminan votando como siempre, donde saben que está el pan seguro. Por estos ni preocuparse. 

Después de la recogida de datos, Rajoy hizo su propia cocina  para sacar los resultados definitivos. Llegó a la conclusión que puede contar seguro con los votos de los fieles y de la gente acomodada, que no van a correr el riesgo de perder lo que tienen para votar a unos rojos y unos adanes. Eso le da ya un 60% de los votos de su encuesta. Del pueblo llano, Rajoy estimó que puede contar seguro con el voto de la mitad, agradecida por las dádivas de buena voluntad soltadas por el gobierno, mientras que es posible que la otra mitad (Rajoy sospecha de la asistenta) aunque se guarde la propina en el bolsillo, al final le mande a tomar por el culo y vote a PODEMOS. 

Con estos datos en el bolsillo. Rajoy se presentó ante los suyos con la confianza y la seguridad de tener todos los triunfos en la mano. A los barones de su partido les contó la verdad: que en sus encuestas internas el PP ganaría ampliamente las elecciones, con PODEMOS en segunda posición. No entró en mas detalles porque sabe que siempre hay alguno (o alguna) con el hacha levantada y dispuesto (o dispuesta) a decirle que eso son mamandurrias y que hay que cambiar de líder ( o de lideresa) para no perder las próximas elecciones. Pero Rajoy está seguro de que esta vez el triunfo no se le escapa.